Las ciudades “azules” de Marruecos

Si bien Chauen es la ciudad “azul” por excelencia de Marruecos, otros dos destinos le siguen de cerca: Asilah y Larache, que con menos afluencia de turistas, cada vez se hacen mayor hueco entre quienes buscan el Marruecos más auténtico, y también en tonos azules.

Chauen, enclavado en la cordillera del Rif, es uno de los destinos más turísticos del país. El azul inunda toda la ciudad, desde las fachadas hasta la decoración de los espacios o los telares artesanos. Además, los pigmentos de polvos de pintura para teñir la cal en esos tonos –azul cobalto, celestes, brillantes– se venden en todos los puestos que animan las callejuelas. Empinadas cuestas que llevan desde la plaza Uta el-Hammam, hasta la Gran Mezquita, las murallas de la Alcazaba o el manatial Ras el-Maa.

El predominante color azul se debe, según cuentan las tradiciones, a que era el color que mejor espantaba a las moscas. Aunque también se dice que fue el tono elegido por los judíos de los años 30 para reemplazar el verde del Islam. De cualquier forma, el color azul cobró protagonismo con los años y otras ciudades han seguido sus pasos.

Más tradicionales y menos turísticas son Asilah y Larache. En Asilah (o Arcila) predomina el azul en la decoración de las fachadas, aunque en ocasiones contrasta con los tonos vivos –amarillos, naranjas…– de nuevas pinturas que, en forma de arte callejero, están llenando la medina en los últimos años. La ciudad está rodeada de murallas que dan paso al centro de la ciudad a través de puertas como la de Bab el Homar. Merece la pena perderse por su Alcazaba, donde se encuentran también los antiguos acuartelamientos españoles.

Por su parte, Larache es una ciudad marcada por su antigua presencia de españoles y por la omnipresencia del mar. Su medina invita a recorrer con calma la ciudad, perdiéndose entre los lugareños. Que el azul se asocie con la calma y la tranquilidad cobra en Larache su máxima expresión. Se trata de una ciudad formada sobre una loma rocosa junto al océano Atlántico, con una fuerte actividad artesanal, y un importante puerto pesquero que conforman los puntos claves de la economía local. Las ruinas fenicio romanas que aún pueden visitarse en la ciudad y la posibilidad de dar un paseo por el paseo marítimo en el llamado ‘balcón del Atlántico’ son dos de los atractivos de Larache.

2018-01-25T07:36:00+00:00 25 - enero - 2018|Sin categoría|